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LA HISTORIA DE CLAUDIO MOTOSIERRA ARTESANO PENCAHUINO

los invito a conocer mi historia

Tengo ganas de escribir un libro, ¿no sé por qué? si nunca he escrito nada. ¿Será la necesidad de dejar algo en este mundo?, se dice que antes de morir hay que tener un hijo, plantar un árbol, y escribir un libro, ahí está lo que me falta, un libro. Suena fácil un libro, pero como se hace si nunca he leído nada completo, con suerte escribo en las redes sociales.

Contar mi historia sería entretenido creo, del como llegue a ser “Claudio motosierra” ya que con el paso de los años me he dado cuenta, que todo lo que he logrado ha sido a puro golpe, esfuerzo y un poco de suerte, o como dirían algunos que son más místicos, que el destino estaba escrito así para mí.

Empezaré contando que mi trabajo como tallador de madera, empezó un día cualquiera de pura suerte, pero antes tendría que contar la historia un poco más atrás. Trabaje en Santiago casi 12 años en una empresa donde mi tarea como operario, era apretar unos botones todo el día sí, así de entretenido, una máquina que compactaba basura domiciliaria, así que yo apretaba los botones, soy malo para las fechas pero trabajé ahí más de 12 años creo, se ganaba buen sueldo compraba todo al contado, ya que debía 40 lucas en Michaely una tienda que cerró sin aviso, y quedé sin pagar esa cuota, y pase a los registros de Dicom, así que ahora todo al contado, no era para tanto la deuda y me daba lo mismo ese tema. Un día llegó a la empresa un ejecutivo de esos que hablan con la papa en la boca, ofreciendo borrar del sistema las deudas pendientes. Me quedo dando vueltas el tema y pensé que sería bueno salir de los registros de morosos, así es que le pasé mejor dicho, casi todos mis compañeros le pasamos fotocopias de liquidaciones de sueldo, y un sin fin de papales para que empezará los dichos trámites, ¡por fin voy a salir del Dicom! En esta parte de la historia cambia toda mi rutina, era el “cuento del tío”, literalmente nos cagaron a todos. Este sujeto muy refinado era un chanta estafador, reventó todos los bancos saco créditos, compras en tiendas comerciales, e incluso en automotoras. A los meses después llegaban cobranzas a la casa, cartas de embargo, me llamaban todo el día para cobrar, era realmente un infierno se los juro ya no daba más del acoso, incluso llegaban a cobrar al trabajo y no sólo a mi sino a muchos colegas les pasaba lo mismo, pucha que lata pasar por esto si yo sólo debía cuarenta mil pesos y ahora quizás cuantos millones, ¿qué hacemos en estos casos? se hizo la denuncia para que agasen a este sujeto, pero la justicia tarda y mientras tarda pueden pasar muchas cosas, soldado que arranca sirve para otra batalla, pensé.

Así de clarito lo tenía, hay que buscar donde ir mientras se aclara todo este confuso incidente, pensé en el sur porque es un lugar tranquilo, un lugar sano para mis hijos, lo conversamos en familia y por suerte a mi esposa le gusta el sur, ¡así que vámonos!, así de rápido tomamos la decisión. A la empresa tuve que renunciar voluntariamente, así es que no recibí finiquito, cero pesos, me di media vuelta y gracias por el apoyo, doce años regalados.¿y de que trabajaré en el campo, si yo sólo se apretar un botón, allá en el campo se trabaja duro de sol a sol, bueno es la que me tocó y habrá que apechugar, tengo esposa e hijos que cuidar así es que nos vamos al sur. Buscamos varias alternativas, entre ellas estaba Batuco en Talca, tierra de mis abuelos, ¿qué mejor que, seguir el legado familiar? Será un buen lugar para comenzar está experiencia, así es que dijimos chao Santiago adiós nunca más tacos, nada mas de smog y por fin dejaría esos botones de mierda, que ya me tenían los dedos chatos de tanto apretar, además cualquier día llegaría alguien a mi casa, y me embargaría todo por culpa de este maldito personaje, o más bien quizás me tocaría pasar un tiempo tras las rejas por estafas, así es que más vale prevenir que curar.

Con el dinero del mes buscamos un camión pequeño que no cobrara tan caro, empezamos a echar cosas que íbamos a llevar, (ahí te das cuenta de la cantidad de cosas innecesarias que juntas con los años.) nadie sabe lo que tiene hasta que se muda

Talca, qué lindo es Talca, yo que vengo del norte ver tanto verde me tenía feliz, lo bonito que era, miraba los bosques ni en mis sueños había visto tanto árbol junto, esto es precioso, ¿será que Dios te pone estos obstáculos para que tomes el camino correcto y el que está escrito? Llegamos a Batuco, se me olvidaron las penas, de aquí a disfrutar de las maravillas del sur, frutas en los árboles, agüita de vertiente, el agua acá es rica nada que ver con lo que tomamos en “santiasco” nos acomodados, disfrutamos y empezamos a prender cosas nuevas, como sembrar, y como criar gallinas y pollitos, compramos un chanchito para criarlo, y así pasamos un tiempo hasta que empezamos a echar de menos el sueldo, que sueldo si no tengo trabajo, ¡a re flautas!, se me fue ese pequeño detalle, para tener dinero hay que trabajar, (un pequeño detalle) y ¿qué hay por acá para trabajar, y que sé hacer yo?, mmm apretar botones no me sirvió de nada todos esos años, ahora siento que enriquecí a otros, otros llenaron sus bolsillos con mi esfuerzo, tanto tiempo perdido, sin darme cuenta que eso no es vida, pero en fin así es el sistema y es sin llorar .

¿En qué trabaja la gente por acá?, en el campo de las siembras, de animales, de temporeros, ahí está la mano, vamos a probar como nos va como temporeros.

Mi Sra. apañadora como ninguna, vamos a todas, si hay que comer comemos, y si hay que llorar lloramos. Trabajamos un tiempo en recolección de uvas, pucha la pega inhumana, hay que madrugar, trabajar con hielo en las parras, y con tijeras cortando uvas, un frio que cala los huesos, las manitos no se sienten, me saco el sombrero por esa gente de esfuerzo, mujeres con hijos, viejitos que bordean los 60 años o más, pero me sacaban el doble del ritmo mío, de verdad nos dieron 20 patas en la “raja” a nosotros que somos afuerinos.

Trabajamos en varias partes, en viñas, en recolección de callampas, (una clase de hongos que se recogen en los bosques, y después pasa una camioneta y te las compra), era entretenido pero si trabajas poco, ganas poco así es que hay que mover las patitas para ganar más, sacamos moras igual todo el día entre matas de moras todos pinchados, porqué la mora se defiende y no se entrega así como así, si quieres su fruto tienes que lucharla para conseguir un kilo, así de simple.

Pasan los días bien tranquilos mirando y aprendiendo, ya de “santiasco” ni nos acordamos, pasaron años a ese ritmo ya parecían vacaciones, necesitamos un trabajo mejor, algo más estable, bueno a todos nos crían con esa mentalidad, ¡qué más puedo pensar! Me gustan los bosques, los miro y pienso ahí hay dinero, en los bosques, en la madera. Hablando con gente de la zona me ayudaron a encontrar trabajo en los bosques, ¡qué bien me gustan los bosques!

Mañana a las 6 am te paso a buscar me dijo el nuevo patrón, lleva algo para comer que el día es largo, oka nos vemos mañana. Trabajé arto para que les voy a mentir, entre más metros rumas hagamos más vamos a ganar me decía el mandamás, así que muévete nortino que faltan palos para llenar un camión, y yo con el hacha cortando ramas de los árboles por cerros y riscos todo el día, no era fácil para quien está acostumbrado al piso planito, acá la cosa era diferente subir y bajar el cerro todo el día, haciendo memoria ahora que lo escribo, pucha que me corría la gota en esos días, recuerdo que despertaba acalambrado por las noches, con dolores que mejor ni les cuento. Por fin llegó el tan esperado día de pago, por fin sacaremos cuentas de todo el esfuerzo del mes. ¿Perdón, qué? 100 lucas para el nortino, ¡dice el patrón!, ¿y por qué? por qué el aserradero está cerrado, y no van a comprar los palos, así de simple, no nos comprarán la madera, pucha viejo y la…. (lo pensé, pero no lo dije) chuata y ahora de partida no vuelvo más a esta pega, es dura y no pagan tanto esfuerzo para nada, lo sumare como una mala experiencia y buscaré otra pega. Puta que tengo mala “cuea”justo ahora que pensé que estaba todo bien, me salen con esta mala noticia.

Seguiré contando la travesía de mi adaptación en el sur, porque todo comienzo es difícil y eso lo tenía más que claro, soy de ciudad y no estoy acostumbrado al trabajo duro. En 1972 nací en Chuquicamata, fui criado en Antofagasta muy lejos de estos lados, allá no se conocen los bosques, ni las lluvias es todo diferente, así que voy a seguir intentando adaptarme en el sur, esto está muy lindo por algo mi abuelo era de estos lados y no puedo ser menos.

Después de la mala experiencia de trabajar en el cerro cortando ramas, volví a trabajar en los bosques, pero esta vez voy a ser más inteligente trabajaré donde paguen diariamente, así es que empecé a cargar camiones con troncos, ahora sí que ganare dinero, camión cargado camión pagado, no tenía nada que perder no les miento que esa pega no es para cualquiera, hay que tener mucho aguante es un trabajo muy pesado, los primeros palos no me los podía, realmente son pesados, yo miraba a mi compañero que llevaba toda su vida trabajando en esto, él me contaba que su padre desde pequeño lo llevaba a los bosques y lo hacía cargar palos, él no conoce ningún otro tipo de trabajo sólo el de «cargador de troncos» él es un poco mayor que yo creo, se ve flaquito pero tiene más fuerza que un toro, a la gente de campo le ha tocado duro sin darse cuenta, están acostumbrados yo los miro y no puedo levantar un sólo trozo, me sentía fracasado en mi nuevo empleo, como puede ser que no tenga fuerza, vamos Claudio tú puedes, me decía el yo interno, esto no te la va a ganar, a ponerle empeño que necesitas el dinero, tienes hijos y familia, agachando la cabeza y transpirando lo seguía intentando, la respiración era un jadeo constante casi como las de los bueyes al arar la tierra, no, no y no, realmente no puedo. Pedro mi compañero (el que se crio cargando) me decía tranquilo gancho, no es fuerza la que necesita esto es sólo maña, mira búscale un lado, lo giras, lo acomodas pon la rodilla y luego levanta, imagínate me decía él, yo con 10 o 12 años a punta de “chuchas” mi taita me hacía cargar estos palos, y pobre que le reclamara porque varillazo por la espalda que me llegaba, si yo pude hacerlo siendo un niño porque tú no puedes, gracias amigo por el ánimo haré mi mayor esfuerzo, y creo que esas palabras me hicieron darme cuenta lo mal acostumbrado que estaba, somos todos iguales y si él puede porque yo no, si yo no le ayudo a cargar este camión con palos a mi nuevo colega le tocara cargarlo sólo, y eso no era justo. Respire hondo me mentalice y vamos tirando palos arriba de ese maldito camión, una hora y media creo y listo. Me gané mis 6 lucas, estaba feliz porque no me la ganó, con el cuerpo a la rastra llegué a casa, le di el dinero a mi esposa y le dije, mi amor por fin ya tengo trabajo…

Me acostumbré a cargar camiones, no ganaba mucho, no me gustaba, pero me sentía fuerte, aunque estaba quedando en los huesos. Del norte y Santiago ya sólo los recuerdos quedaron, y sin vuelta atrás pusimos la casa de Santiago a la venta, pasó un tiempo y un día llaman por teléfono y nos dicen que se vendió la casa, que bien se vendió barata, ¡pero se vendió! casi un año demoró, pero ya estamos, nos abrazamos con mi negrita, se nos acabaron los días de pobreza, nunca más cargo palos, fue lo primero que dije y eso me salió del alma, ya tenía tres años cargando camiones, era hora de descansar.

En esos días mi cuñado tenía una micro en Loncura, un pueblito en la costa de la quinta región y me decía que era buen negocio, así que si yo quería meterme en el rubro micrero el me ayudaba, la verdad no quería cambiarme de pueblo, yo ya estaba acostumbrándome a estos bosques, pero el trabajo manda, acá no hay fuentes laborales buenas. ¿una micro mamá, será o no será? mmmm micro, tenía la plata, ya oka vamos compremos una micro, ahora seré empresario.

Como cambia la vida de un día para otro esto es increíble, mi licencia no me alcanzaba para conducir ese tipo de vehículos, sólo tenía la licencia B así que ya empezamos con los primeros problemas, tendríamos que contratar un chofer, ya partimos ganando menos. Loncura es un pueblo de veraneo, sólo hay turistas en festivos y vacaciones, el resto del año es pueblo fantasma, segundo problema, se gana sólo en verano, en invierno no alcanza para pagar un chofer, nosotros vivíamos en Batuco y la micro en Loncura, tercer problema, creo que el destino no va por este lado, no podíamos estar en dos lados, ¿nos quedamos en el campo o nos vamos a la playa? .Trabajamos ese verano, nos fue super bien, no me quejo para nada tenía buen chofer , era peleador como chofer de micro, este rubro es fuerte y hay que ser micrero para entender, terminó el verano, los turistas se fueron y decayó el negocio , pucha que lata, y ahora que hacemos el resto del año si no hay gente en la playa, fueron tiempos de ganancia, pero también fueron tiempos en que había que tomar decisiones concretas, si dejar el campo para siempre y, cambiarnos a la costa y dedicarnos al rubro micrero , no es fácil, no soy campesino pero tampoco micrero, ahí se ponen en la balanza muchas cosas, la familia el bienestar, el futuro de los hijos y mucho más, uno tiene su destino marcado, yo creo que en alguna parte está escrito tu futuro, porque cuando vas por el camino que no es el tuyo, te salen obstáculos que te hacen retomar el camino correcto, algo así como un GPS invisible, que si te pasas te manda por otro lado, pero llegas a donde está trazado tu recorrido igual. No hay que darle tantas vueltas al tema, nos gustan más los bosques que las micros, así es que se vende la micro y nos vamos al campo.

Talca es lindo, es una de las ciudades más bonitas y baratas para vivir de todo Chile, y eso lo digo yo jajajaja. Ya estamos en casa nuevamente rodeados de cerros con bosques de pino, mucha gente está en contra de las forestales, pero es lindo igual a mí me gustan y esta es mi historia, si el cuento de Caperucita roja, lo hubiese escrito el lobo sería otra la historia.

Aún me queda dinero de la venta de la casa y algo más que alcanzamos a juntar con la micro, pensamos que algo teníamos que hacer sí o sí. Nosotros vivíamos en terrenos de mi abuelito que en paz descansa, no era nuestro de hecho, eran ya herencias de mis tíos y padre, por lo tanto teníamos que tener algo propio, buscamos algunas opciones de comprar un terreno algo que quedará para nosotros y nuestros hijos, caminamos y caminamos recorriendo varios sectores en busca de algo para comprar, y a pocos metros de donde estábamos nos ofrecieron un pedacito de tierra que podríamos comprar, no era tan lindo, tenía espacio y una casita de adobe que ya estaba casi en el suelo, bien viejita la casa, pero no alcanzaba para más que eso. Miramos muchas opciones pero sólo estaba esa propiedad, la miramos bien con visión de futuro y sí, nos convencimos pusimos todo el dinero en esa ranchita, fue un gran paso, de apoco la arreglaremos dijimos, era casi el 2009 paso a paso la fuimos adornando con arbolitos frutales y arreglando la casa la pintamos, le cambiamos las puertas y ventanas, ya se veía bien linda, le agarramos todo con mucho cariño, claro si era nuestro cuchitril. Yo calladito volví a cargar camiones, teníamos casa y trabajo, los niños en el colegio, todo estaba fluyendo bien tranquilo, a ratos uno hace memoria y se acuerda que todo empezó por estar en Dicom, si no fuera por ese estafador quizás seguiría en Santiago apretando botones, llegando a mi casa a solo dormir, viendo a mis hijos casi una hora al día, con 15 días de vacaciones al año, creo que eso no era vida. Ahora vivo en un paraíso veo todo el día mis hijos, a mi esposa, se lo que piensan, sé que quieren con sólo mirarlos, esto es impagable, ¡esto sí que es vivir! Llego del trabajo cansado, pero estoy tranquilo, mi señora me espera con pancito amasado, todo pasa por algo ahora somos felices, a veces entre más pobres más felices. Y así continua nuestras vidas en el campo.

Febrero día de mucho calor, esperamos unos parientes que vienen de visita, un asadito quizás, no sería malo algo para la sed. Veía mi casa y estaba linda, mi hijo mayor la había estucado y pintada blanca, se ve hermosa, era una casa que casi se caía sola por el paso de los años, y con puro amor y esfuerza ya relucía como nueva, estábamos felices.

Recuerdo que compartimos unas heladitas con las visitas y lo pasamos bien, pero llego la hora de acostarse, ya casi es media noche, cansado y mañana hay que trabajar, buenas noches a todos que descansen ….

Casi las tres de la mañana, ¿qué pasa, qué pasa?, nada me dicen es un temblor ya va a pasar, pero seguía y cada vez más fuerte, nuestra casa era de adobes antiguo, creo que fue construida más de 200 años, así es que empezó a caer tierra de entre las vigas del techo ¡afirma la tele me dice mi señora! se puede caer, se corta la luz, y esto no para sigue y sigue. Yo casi a medio despertar sin saber mucho que pasaba ¡salgan, empecé a gritar salgan esto ya es muy fuerte! no sé por qué yo seguía afirmando la tele si ya estaba en el suelo, se habían caído todos los muebles, deje tirado todo, abrí una ventana y empecé a sacar a los niños, mi suegra salió por la puerta que estaba casi trancada con escombros, fue un caos, en pocos segundo toda la tranquilidad paso a ser un infierno todos a fuera, salí a mirar y seguía temblando, fue como si un gigante hubiese agarrado nuestra casa y la zamarreo con nosotros a dentro. Todos en pijamas, ya lejos del peligro, nos mirábamos sin saber que pasaba, se sentían unos ladreríos de perros, estaba de noche había niebla o tierra, una luna impresionantemente grande y rojiza. Terremoto, sin señal, sin luz a medio despertar, era todo una confusión de emociones, seguían la réplicas, mi casita toda quebrada, las tejas en el suelo, ¡cuidado se viene otro pencazo, otro y otro más! , todo al suelo muebles ,paredes tejas, por suerte estábamos todo afuera , nuestro hogar en el suelo, impresionante ver paredes de adobes de tantos años hecho polvo …..no lo puedo creer me gaste todo el dinero que teníamos de la venta de la casa de Santiago, también la ganancia de la micro y todo para comprar esta casa y ahora está en el suelo, llore y llore y no me avergüenzo de eso ,me dio pena que todo el esfuerzo quedara en nada , mi negrita me consolaba como si fuera mi propia madre, ¡ya saldremos a delante me decía! somos fuerte y tenemos ganas, esto no es nada sólo otro paso, quizás es sólo otro capítulo y otra historia que contar. Nos abrazamos bien fuerte, terremoto maldito no me la vas a ganar.

La vida te va poniendo pruebas en el camino, todo pasa por algo, miraba los escombros de nuestra casita mejor dicho , nuestra ex casita , porque no se podía recuperar, porque ya estaba en el suelo, de apoco fuimos recogiendo lo que servía como algunas ollas, cucharas, algo, cualquier cosa que nos sirviera para continuar con nuestras vidas, recuerdo que teníamos carne en el refrigerador, supuestamente era el asadito que estaba programado para las visitas, sin luz quizás por cuanto tiempo no quedaba más que ocupar esa carne para que no se perdiera, fue tragicómico ese día porque después que pasó el terremoto y pasamos el susto más grande de nuestras vidas, nosotros hicimos el asado igual sin casa y comiendo asado, miraba de reojo a mis hijos y me preguntaba y ahora que hago, no tengo dinero, mi trabajo como cargador de camiones no da para reconstruir todo de nuevo, sin encontrar respuestas mi cabeza estaba en shock, la mente te traiciona en momentos, no te manda ninguna señal, se Cierra y te bloquea, sólo ves a tu alrededor y no encuentras solución, es verdad eso que dicen que detrás de un hombre hay una gran mujer. Sandra, mi mujer, fue más fuerte que yo, ella me puso los pies en la tierra, mira me dijo…. la casa se cayó y no hay nada que hacer y punto final al tema, ahora hay que ir paso a paso, primero ver donde dormiremos esta noche, así es que manos a la obra. Recogimos frazadas, colchones e improvisamos unos dormitorios debajo de un ciruelo, paramos unos palos cubrimos con plásticos el techo y ya tenemos una suite de lujo, y así fueron saliendo más ideas, un tarro con leña, unas ollas y ya teníamos una cocina. De a poco empezamos a seguir con nuestras vidas, todo de nuevo desde cero, con el paso de los días fueron llegando ayuda de los parientes, de las autoridades, nunca me voy a olvidar que llegó un día, creo que a la semana del sismo, llegó una monjita bien ya de edad, con mucha humildad y respeto nos regaló 6 bolsitas de té, un poco de azúcar, y un par de tazas, unas tazas bien viejitas, se notaba por las salpicaduras, recuerdo que eso me marcó, yo soy agradecido de toda la ayuda que nos llegó de diferentes lados, pero esa humildad de aquella religiosa me dio algo más que material, no sé qué fue, pero sentí alegría y tranquilidad , y así fuimos avanzando día a día. No podría nombrar a toda la gente que nos ayudó, porque fueron muchos, ¿por qué pasan estas cosas, porque de un día a otro te cambia el mundo, por que un día estas en la sima y después al rato estas en la ruina?, no lo sé, solo sé que tengo que ser fuerte y salir a delante como sea.

Ya les había contado que tenía ganas de escribir, bueno entonces, aguanten…

Seguí trabajando como cargador de troncos, la verdad es un trabajo pesado llegaba a mi casa hecho pebre, me dolía todo, yo era feliz cuando de vez en cuando avisaban que el día siguiente no habría camión para cargar, así de honesto casi odiaba levantarme para ir a trabajar, igual apechugue, no flaquie nunca le ponía el hombro igual, por algo dure 3 años. En casa me tocaba también picar leña para la cocina, uno es de pueblo y esas cosas son entretenidas para uno, lo malo, que sólo tenía un hacha, un hacha viejita casi parecía un combo de construcción, pero yo cortaba leña igual. Soñaba con tener una motosierra, las miraba de lejos, les tenía algo de miedo creo o recelo, no sé pero nunca quise agarrar una, muchas veces los viejito de los bosques donde íbamos a cargar los ya nombrados camiones, me ofrecían cortar con moto y nunca me atreví, les decía que después otro día, pero nunca tome una esas motosierras, no sé la gente te va contando historias de muchos accidentes, que son peligrosas y eso me daba “cosa”, pero algo tenían esas máquinas que me llamaban la atención, será que en el norte no se conocen, será que el sonido, será quizás ese poder, la potencia, la fuerza, no sé pero siempre me quedaba pegado mirando cuando alguien cortaba palos, algún día tendré una eran caras recuerdo, inalcanzable para mi realidad, tendría que comprarla a crédito, pero ya recuerdan la historia y no tenía por dónde.

Un día ya ni recuerdo que fecha ¿será importante acordarse de todas las fechas para escribir un libro?, yo creo que a nadie le interesa así es que pondré solo un día x. Un día x me llama mi cuñado de Loncura, sí el mismo de la micro, me llama y me ofrece trabajar unos días en unas construcciones en su casa, bueno la pega de los camiones no deja mucho, eran solo 6 Lucas por camión cargado, había días que no se cargaba y así, era relativo, pero era poco. Parto a Loncura ganarme esos pesitos, trabaje ya ni me acuerdo cuanto un par de semanas creo, y antes de regresar le pido a mi cuñado bien humildemente, si él podría sacarme una motosierra a crédito y yo se la pagaba de apoco, no la pensó mucho y me dijo que si, por dentro mi pecho saltaba bum bum bum. fuimos a una tienda, de esas super tiendas y vimos varios modelos, yo apegado a mi realidad sólo me atreví a llevarme una motito pequeña de marca china, la más barata del mercado, era una karson una negrita con amarillo, yo feliz no hallaba la hora de regresar a mi Batuco a picar leña, quería aprender, quería cortar, cortar árboles, quería cortar todo. les recuerdo que nunca quise tomar una motosierra así es que no sabía ni como echarla andar, me leí todo el manual, dos o tres veces por si acaso.

Se me aliviaría el trabajo con esa motito, llegar cansado del super trabajo y picar leña con el hacha punta roma que yo tenía no era fácil, así es que este juguetito me alivio mucho, de apoco se aprende decía y me ponía a cortar leña, despacito sin apuro, sin cometer errores para no accidentarme, me creía un Jeison, ahora sí, no encontraba la hora que se consumiera la leña para ir a picar más. Después de tantas penurias por fin una alegría, era como niño con juguete nuevo así me sentía, esa fue mi primera moto fue increíble me duro casi 4 años, suficiente para ser marca desconocida, aún la conservo como reliquia colgada en la pared de mi taller.

Así fueron sucediendo las cosas en esta etapa de mi vida, ya tenía una motosierra, ya estábamos arreglando una nueva casita era de madera, una parte fue donada por mi cuñado, (el de la micro con quien tiempo atrás nos habíamos enojado por el mismo tema del rubro), son temas que uno los mira ahora y no eran para tanto, sólo cosas de micrero, que los pasajeros, que los horarios y cosas de esas, nos distanciamos, pero cuando estuve terremoteado no la pensó y mando una pieza completa desarmada en un camión, cosas que no puedo dejar de agradecer, la otra parte de nuestra nueva casa fue donación de la alcaldesa de mi comuna la Sra. Lucy, con esas dos partes se estaba armando mi nuevo hogar, ya la casa de Adobe estaba totalmente en el suelo, paso a paso nos estábamos reponiendo, cada cosa que nos pasa en la vida es sólo para hacernos más fuertes y de eso estoy seguro. Ya a casi 4 años desde que llegamos al sur, ya nos sentíamos parte de este paisaje, ya teníamos amigos y gente conocida, y nos acostumbramos a los climas bien marcados que tiene Talca, mi trabajo sólo deja para comer y bien poco, siempre buscando lo más barato, ni para lujos o desarreglos estaba la cosa.

Pasado poco tiempo del terremoto como ya les dije, las fechas las tengo sólo en aprox , calculando tienen que haber sido menos de un mes, me llaman de Antofagasta comunicando otra mala noticia, una noticia que uno jamás se espera, yo tengo varios hermanos, 3 de padre y madre, 4 de parte de madre y 4 de parte de mi papa, uno de mis hermano de parte de padre se había quitado la vida, no lo podía creer, estas cosas uno las ve de lejos o en teleseries, pero así no más fue la cosa, mi hermanito no aguanto los problemas y tomó la peor decisión que alguien pudiera tomar, dejando a sus hijos pequeños a merced del destino, nadie sabe que pasa por la mente de las personas que llegan a tomar una decisión así, pero quien es uno para juzgar y ahí uno se cuestiona la falta de comunicación que hay entre los mismos hermanos, preocupados cada uno de sus problemas no se detiene un momento a pensar en los demás , esta noticia nos dejó totalmente choqueados, pero para ser franco ya cualquier palabra o lamento ya era tarde, con nuestro presupuesto que sólo alcanzaba para el harina del pan, no pudimos asistir a sus funerales, con una pena inmensa por no estar, y una impotencia por no tener plata para viajar. Bueno ya tengo “cuero de chancho” como dicen acá en el sur, seguir luchando era sólo una frase de aliento. Semanas después nos llega un rumor del norte, que mis sobrinos una parejita, los hijos de mi hermano fallecido no se encontraban muy bien, que no tenían quien cuidara de ellos por el momento. De verdad y esto se los voy a contar, porque se han gastado parte importante de su tiempo leyendo las burradas que escribo, cuando escucho la noticia de mis sobrinos no la pensé ni medio segundo, y mi Sra. que es un ángel , sin dudar nos miramos y fue de esas cosas mágicas que tienen las parejas, que la complicidad se une en una mirada, fue casi sin soltar palabras que tomamos una decisión, los niños se vienen a vivir con nosotros, acá es tranquilo para ellos tienen colegio cerca, estarán cómodos y no les faltara nada. Esto me pone la piel de gallina cuando lo recuerdo, si ésta historia fuera una película le pondría música triste de fondo, así es como se siente dentro del pecho dicen que las cosas pasan por algo, nosotros no teníamos a veces ni para comer, yo me ganaba 6 mil pesos día por medio y a veces menos, con una media agua a medio terminar, con dos hijos y ahora dos sobrinos, se nos ponía complicada la cosa, pero con cariño y amor, de alguna manera tendremos que poder, hemos pasado muchas cosas que nos han hecho fuertes, y como se dice en el campo «de algún cuero saldrán correas » así de simple.

Se viene el 18 , acá en el sur es una fecha de muchas celebraciones, mucha comida y venían días feriados pero tengo otra preocupación, con cuatro niños estudiando, cada uno en cursos diferentes, ¡papi, tío ,papi ,tío! me dicen los niños un día, tenemos que ir de huaso para el desfile del colegio, que bien les decía y yo sin un centavo en los bolsillos, como le hago para comprar ropa de huaso para los cuatro, mi mujer es de esas mujeres que no se achican ante nada, puso la cara con algunas vecinas del sector, de apoco fue consiguiendo ropas y cosas para ellos, soy afortunado de tener a esta mujer a mi lado, pienso en silencio y sacó pecho por ella.

Cargaba camiones una o dos veces a la semana, porque cuando llueve, pasan días sin cargar, así es que el dinero estaba escaso. Un día, ya saben un día x me puse a ver vídeos en el computador de mi hijo, ahí salían figuras talladas con motosierra, y como ya les había contado me gustaba eso de la moto, ya venía con el bichito de hacer algo, me animé y me puse a tallar un osito siguiendo las imágenes del Internet, miraba el pc y salía al patio a cortar un tronco, entraba nuevamente a mirar la siguiente parte del vídeo y nuevamente salía a cortar el tronco, a veces miraba la imagen y cuando salía a cortar se me olvidaba como tenía que hacerlo y de vuelta a la computadora, así me pase toda la tarde, entre ir y venir ya me estaba quedando algo medio raro pero de lejos parecía un osito. Fue entretenido, fue algo casi en familia porque todos opinaban, y se reían del bicho raro que estaba quedando, pero se nos hizo corta la tarde, ya se me había terminado la bencina y el aceite de la moto, el osito quedó casi terminado. Pasaron los días, faltaba poco para el desfile y aún faltaban cosas para los enanos, me llaman para cargar un camión por fin después de varios días, 6 lucas más que bien, porque todo sirve. Un día mi hijo y mi sobrino que ya eran cómplices y amigos en todo jugando me dicen… Papá, ¿si nos paramos en la carretera y vendemos el osito? nunca voy a olvidar esas palabras porque desde ese momento la vida nos cambió para mejor. Les voy a ser franco, yo encontraba que era una locura salir a vender algo que ni si quiere estaba terminado, y medio feíto también no sé, pero son niños y andaban jugando así es que les dije okey vallan y mucho cuidado con los vehículos, pescaron el osito entre los dos y se fueron a la carretera que queda como a 100 metros de la casa, no pasaron más de diez minutos y los veo que viene corriendo felices, yo pensé que algo se les había olvidado o que venían a buscar algo de comer, ¡papaaaaa, tíoooo, papaaaa, tíooo! ¿qué les pasa? les pregunté, y me respondieron contentos y casi en coro, vendimos el osito nos dieron 15 mil pesos, la Sra. que nos compró dice si puedes hacerle otro porque le encantó tu trabajo, quedé medio descolocado, pensando y como, si subieron recién y ya se vendió, ¡sí! me dicen los niños, pararon varios autos a ver tu trabajo, la Sra. que compro viene el próximo sábado a buscar el otro osito, los niños se dieron media vuelta y siguieron jugando, yo quedé casi descolocado, tendré que hacer otro osito entonces. Quince mil pesos del cielo, justo ahora que estábamos “patos”, manos a la obra, tendré que buscar gasolina y aceite para cumplir con el pedido, como pude me conseguí un tronco y vamos viendo el vídeo de nuevo, lo mismo entra y sale a ver el pc y salir a tallar, la verdad este osito no quedó igual al primero, pero me demore un poquito menos. Al otro día seguí practicando, al final no me llamaban para cargar el camión y había tiempo, me gaste las 15 lucas en bencina y aceite, dos días full motosierra, arta pega me salió si ya casi estiraba la esponja, sólo porque los niños se comprometieron les voy a cumplir. El sábado siguiente, los peques entusiasmados por salir a la carretera a esperar a la Sra. del encargo, pescaron los dos osos y se fueron corriendo contentos y felices como siempre.

No pasó mucho rato, no les miento estaba incrédulo, pensé que no vendría la Sra. a buscar el otro osito, pero los niños estaban contentos y entusiasmado y no les cortaría las ganas de divertirse, así es que como les decía no pasó mucho rato, y los veo bajar a la carrera, quien gana quien gana decían, ya los vendimos gritaron , ¿cómo, la Sra. vino y se llevó los dos ositos ? no papá, si la Sra. se llevó el encargado y el otro lo vendimos a otro señor que paró también, a la gente les gustan tus ositos, tienes que hacer más, te va a ir bien me decían, ¡ya vamos a jugar! media vuelta y a la carrera desaparición de mi lado.

Quince mil el sábado, 30 mil ahora esto es mucho más que lo que ganaba en el mes cargando camiones. » A la gente le gustan tus ositos tienes que hacer más “esas palabras las recuerdo como si fuera hoy. Pensé, ¿me estará ayudando mi hermano desde los cielos o quizás será pura suerte? la cosa está clara, tendré que hacer más ositos. Estaba un día «tratando» de hacer un osito, ya mirando el pc cada vez menos, y en eso llega una Sra. que vio a los niños vendiendo el fin de semana pasado y me dice, ¿podría hacer una gallina de tamaño real en madera? me puse a pensar y le respondí que era nuevo en esto pero lo voy a intentar, quedamos en eso , el sábado ya tenía dos ositos más, y una gallina les juro que yo creo que fui bendecido, porque se vendió todo en un rato, (no más de dos horas), así es que no se pensó más , tomamos el dinero y compramos zapatos nuevos de huaso para los 4 pitufos, más las cositas que les regalaron los vecinos, los niños tuvieron su mejor desfile dieciocheno, se pueden imaginar la alegría ? Si así fue todo, así empezó mi historia, de la nada de casualidad, de los días libres que me dejaba el trabajo de cargador de troncos, de la pobreza económica y por sobre todo de la incidencia de los niños. Tengo una familia maravillosa, como no estar orgulloso de eso. Un día me acerco a mi esposa y le dije medio con temor de la respuesta que me iba a dar, mi amor me gusta esto de la motosierra, tú crees que nos irá mejor con esto si me dedico un 100 %, ¿qué opinas? pasaron unos segundos y responde, ya tienes un trabajo, pero y tienes que buscar otro mejor y me doy cuenta que esto te gusta, si te sientes capaz de cumplir con los pedidos y te comprometes a ser cada día mejor, yo estoy contigo en todas y lo sabes, pero el día que no tengamos para comer Ud. calladito va y regresa a cargar camiones, se sonrió me dijo ¡te amo ¡ , tienes que intentarlo, mientras no nos falte para parar la olla , que se lo que Dios quiera …Así empezó todo, la gente preguntaba por Claudio,el de las motosierras … de a poco comprando herramientas, acomodando nuestras vidas y al nuevo sistema, mucha gente me dijo que iba a morir de hambre tallando palos, por suerte no les hice caso y seguí con la porfía de meter bulla. Así también hubo gente que confío en mi trabajo y siempre me tiraban buenas vibras, me sentía realmente feliz, trabajo que terminaba era casi seguro que se vendía, tengo muchos recuerdos lindos, incluso un día se me descompuso la barra de la motosierra, (la parte que lleva la cadena) y como era una marca desconocida no encontré repuesto, así que buscando entre los vecinos me regalaron una espada vieja de otra marca que no tenía ningún parecido a la que yo necesitaba, pero como soy medio artista para mis cosas la corte, le hice unas perforaciones y la acomode como pude y la adapte en mi motito, no me duro mucho pero termine otras figuras, ya en ese entonces estaba haciendo figuras diferentes, con la misma técnica de copiar por Internet, ya tenía búhos, perros y también mis figuras regalonas que eran los osos. Un día me recuerdo muy bien, porque son cosas que marcan, se me fundió la motosierra, para los que no saben, arreglar una moto sale carísimo, la lleve a un servicio técnico en Talca, me atendió una Sra. muy amable, mientras revisaban mi moto hablamos un buen rato y le conté que me estaba dedicando a tallar troncos, que era nuevo y que sé me fundió la moto, sólo por falta de cuidado y poca experiencia. Le mostré algunas fotos de los ositos para ver qué opinaba ella, en eso desde un cuarto sale un técnico y dice que ya estaba lista la moto, yo preocupado de la conversa ni siquiera pregunte cuanto saldría el arreglo, sale caro y no había muchas lucas, le pregunto Sra. Carmen ¿cuánto le debo? ella me responde, don Claudio no le voy a cobrar el arreglo, Ud. siga tallando, siga aprendiendo que su trabajo es muy lindo y tiene que seguir “metiendo ruido “todas estas cosas me hacen, no renunciar nunca a este arte.

Sumergido en el tema del arte con motosierra, se me hacía complicado el buscar madera, porque tenía que pagar flete, y eso se llevaba una parte importante de las ganancias, me hace falta un vehículo, cualquier cacharrito me servía, así es que empezamos a buscar algún dato o aviso de ventas que estuviese dentro de nuestro presupuesto. Juntamos y juntamos, pero sólo nos alcanzaba para comprar algo super extra económico, me acuerdo perfecto, mi padre me acompañó, fuimos a Talca a comprar una camioneta, una Datsun del 80, que estaba casi para el desarme, estaba fea pero barata, tenía todo malo, se los digo en serio, pero me servía perfecto para ir a buscar palos a los cerros, no quería más que eso, la miramos y oka me la llevo. Camino a casa tenía que comprarle neumáticos porque los que tenía estaban con los alambres afuera y no llegaría a Batuco eso era seguro. Se nos pasó un rato en la bulca, se estaba haciendo tarde y teníamos que partir rápido ya que la joya no tenía luces, pero eso eran detalle más importante era pasar a soldar unos fierros en el piso por que se estaban hundiendo los asientos, mi padre me miraba mientras afirmaba la puerta para que no se cayera en el camino. Ya casi de noche emprendimos el viaje a casa, eso fue como en las películas cuando vas por carretera y sientes el viento en tu pelo, y nos miramos con mi viejo y me dice, ¿te has dado cuenta de algo? lo miro, me rio y le digo si, si me di cuenta este wáter no tiene vidrios en las puertas, y nos largamos a reír, sin luces, con el viento, la humareda que salía del escape, con el ruido, y una tembladera de latas que casi se desarmaba, llegamos a casa, por fin ahora puedo buscar mis propios troncos. Así llego la nueva integrante de la familia la bautice “LA HAMMER”.

Con los años mis sobrinos regresaron al norte junto a su madre, por mi parte nunca más cargué camiones y espero no volver a hacerlo nunca más, el Sr que me estafo de seguro le toco peor que a mí, por otro lado, mi hijo ya ahora más grande partió a trabajar a Santiago junto a sus dos hermanos mayores. Estamos con un solo hijo que es el conchito de la familia el que me ayuda con la tecnología y con las publicaciones, porque ya publicito mis trabajos por la Interne y yo le pego poco a eso.

No me quejo de nada porque ha sido entretenido, lo hemos pasado bien, tengo a mi lado a una gran mujer que, sin flores ni anillo de oro, me ha sabido soportar por más de 20 años pese a todas mis locuras, hemos viajado mucho incluso fuera del país mostrando mi trabajo, conocemos mucha gente nueva y he tenido la suerte de encontrar grandes amigos. Soy humilde porque la vida me ha enseñado que nada dura para siempre, me gusta ayudar, no porque tengo tanto, sino porque sé lo que es no tener, las cosas no han sido fáciles por si no lo han notado, nos cambió la vida desde que tuvimos que partir de Santiago, hemos ido aprendiendo cosas en el camino, paso a paso y por etapas como si estuviera escrito en un orden perfecto pienso yo. Quería escribir un libro, quizás no para que se venda, si no para tener escrito lo que he vivido estos últimos tiempos. La verdad que encuentro mágico todo esto, las cosas pasan por algo ya sea malas o buenas, pero por algo te pasan, me salte alguna partes para no ser tan latoso, falta mi padre en este cuento que después que me vine de Santiago lo convencí que se viniera al campo con su gente, el no sale en la historia porque creo que se merece un libro a parte sólo para él, de hecho creo que serían varios libros.

Hoy tengo 47 años, los cumplo en octubre tengo toda una vida por delante para seguir aprendiendo de este maravilloso arte no sé lo que me depara el destino, pero seguiré luchando cada día por ser el mejor en lo que me toque, por ahora a disfrutar de la vida y seguiré picando palos mientras el cuerpo me acompañe.

Los primeros años como tallador fueron increíbles, me sentía el rey del mundo, quería ser famoso, quería salir en televisión, quería también un reportaje, mi sueño era ser patrocinado por alguna marca de prestigio, y recorrer el mundo, participar en simposios y eventos, con los años me he dado cuenta que eso no me llena el alma sólo me aumentaba el falso ego. Me gusta tallar maderas con mis motosierras y es todo lo que busco, trabajar en este arte es una pasión y me siento bendecido, por qué puedo hacer cualquier cosa que me pidan. Dice la gente que esto es un don yo en lo personal, creo que tiene que ver más con las ganas de aprender y las horas de práctica, cualquier persona que le pone cariño y dedicación en lo que hace puede llegar donde quiera, sólo tengo ocho años trabajando como artesano escultor, y he sido muy feliz sé que me falta mucho por aprender mi nivel es básico en comparación a los grandes maestros, quizás algún día llegue a ser bueno pero por ahora me siento más que satisfecho con lo aprendido, algún día buscare la manera de agradecer cada palabra de apoyo, y me faltara vida para agradecer a todos los que algún día me compraron alguna cosita, seguiré sacando aserrín mientras pueda y siempre y cuando el destino no me tenga preparado otra página para otra historia……

CLAUDIO MOTOSIERRA 2019

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